Seguridad y Autoestima

Todos sabemos que los padres / familia desempeñan un papel muy importante en el desarrollo de la función de seguridad y autoconfianza que el niño adquiere durante su infancia, y tienen repercusiones a lo largo de sus vidas. Durante los primeros años, se forman los esquemas cognitivos y creencias fundamentales que serán decisivas para los pensamientos, comportamientos y emociones que se desarrollarán en el niño y en su vida adulta.

Estos esquemas y creencias van a moldear la visión que tiene de sí mismo, del mundo y del futuro, entre otras cosas. La seguridad y la autoestima depende en gran parte de estas experiencias. En primer lugar, debemos entender lo importante que es aprender a observar a nuestro hijo, para conocer y comprender su personalidad y comportamiento.

Lo que, por ejemplo, nos permite tener un marco para animar al niño a desarrollar su propio sentido común y sentido común. Nada ofrece más seguridad que ser capaz de pensar por sí mismo y resolver situaciones.

Es deseable que un niño sea obediente, por muchas razones: por su propia seguridad, porque tiene que respetar las reglas y convenciones, límites, porque ella necesita para poder vivir en sociedad. Sin embargo, un niño seguro no es sólo un niño obediente: el niño seguro puede razonar y resolver por sí mismo.

Mostrar errores no es nuestra única función como padres para establecer límites. Tenemos que aprender a felicitar y reforzar el positivo y no sólo castigar y aplicar penitencias.

Las visiones de los padres afectan directamente a la autoestima de los niños. De ahí la importancia de creer en su hijo y mostrar que él es valioso y amado por su familia. Vea y escuche con cuidado al hablar de lo que él quiere, lo que le sucedió durante el día, sus intereses y actividades.

Enseñe a los niños a desarrollar tolerancia a la frustración, y explicar que cometer errores es normal en humanos. Enseñarlos a tener metas alcanzables. Perfeccionismo es lo que requieren los padres, pero también es internalizado por los niños, que quedarán angustiados cuando las expectativas puestas sobre ellos son superiores a lo que ellos pueden dar o hacer. Hay que ayudarles a reconocer y expresar sus emociones de tristeza, rabia, miedo y alegría.

Enseñe a tomar decisiones desde pequeño, a tener metas alcanzables y animarles a intentar cosas nuevas. Esto incentivará la independencia, aprenderá que elegir algo implica dejar otra cosa, correr algún riesgo, y saber cómo conducirlos. La hora de jugar, para paseos en familia, para pasar el tiempo con él y compartir experiencias son fundamentales para la relación de seguridad y autoestima.

… Nunca digas cosas como «no te quiero» o «Yo quería que no te hubiera nacido.»

Estas son frases dolorosas, se graban en la memoria y lastiman la autoestima. Muchos adultos sufren por este tipo de frases que oyeron de sus padres y lo recuerdan aun muchos años después. Enfrentado con las críticas o errores, marcan el comportamiento del niño. Cuando usted disciplina a su hijo, es necesario que quede claro que lo que le molesta es su mal comportamiento, no su persona. Nunca golpee o grite de forma agresiva.

Para él, lo que usted dice y hace, va a ser realidad. Trate de no desafiarlo frente a otros, especialmente en comparación con otros niños. Ría con el niño, no de él. Tenga mucho cuidado con ironía y sarcasmo, ya que estos comportamientos de comunicación agresiva influyen mucho, aunque no aparezcan a menudo.

Los niños piensan, pero no como adultos, y no entienden el doble sentido y broma en un comentario.

 

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